Desapego. Clave de felicidad

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       Como dos aves doradas posadas en el mismo árbol, el ego y el yo, íntimos amigos, viven en el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y amargos del árbol de la vida, mientras que el segundo observa con indiferencia.- Upanishad Mundaka -La ley del desapego dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella.

 

Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado. Es grande el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos.

 

Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo. El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad – y la necesidad de sentir seguridad emana del desconocimiento del verdadero yo. El desapego es una lección difícil de aprender... y consiste en liberarnos de un resultado específico, de no aferrarnos a una visión limitada, ni pretender que las situaciones se acomoden a nuestros deseos. Cuando optamos por el desapego podemos ser libres, disfrutar de nuestra pareja, amigos o cosas que nos mantienen atados porque las poseemos.

 

No hay que mostrar desinterés o ser frío o dar señales de desamor, sino ser decididos y no tener miedo a esa pérdida que nos mantiene apegados. El desapego es no depender de lo que tenemos o de una persona con la que tengamos vínculos afectivos, es lograr ser autónomos aunque no consigamos cosas o una persona en especial, y un exceso de apego sería vivir esclavizado, vivir con miedo. El desapego nos ayuda a evolucionar, y no es fácil, depende de lo que cueste desatarse y cortar los lazos que te impiden crecer.

 

La clave es ilusionarte y luego aceptar la situación y vivirla con desapego, y así conseguimos lo que deseamos porque desarrollamos la confianza en nuestro propio poder para conseguir lo que deseamos. Soltar es la esencia de la práctica espiritual. Soltar el apego a las cosas materiales y sutiles, a las experiencias malas y buenas, a los juicios mentales que me detienen en una mirada anclada en el tiempo. Cuando no hay apego las cosas son libres para fluir a su modo ya que el apego funciona como un fuerte sistema de apoyo y dependencia, produciendo un fuerte aferramiento a las cosas incluso provocando tensiones, estrés, miedo, dolor y sufrimiento. Según Buda el apego alimenta el anhelo con toda su energía y juntos se convierten en la causa principal de sufrimiento. Se apoyan siempre sin excepción, el uno al otro. Más deseamos, más nos apegamos, tanto al objeto del deseo como a la misma pasión del deseo.

 

Por lo tanto el apego refuerza el poder del deseo como a la misma pasión del deseo. Son totalmente interdependientes. Cuando soltamos el apego, el deseo se queda solo y sin poder, sin un apoyo que mantenga su energía. Como resultado de ello, el ego consciente comienza a SER conscientemente y se produce lo que el budismo llamäla extinción del deseo ̈.

 

Tomado de Desapego. Clave de la Felicidad. Thais Alonso

Aura Sanchez